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lunes, 5 de mayo de 2014

Holbox, el paraíso interior

El ruido del motor del ferry -que parte de Chiquilá a la isla de Holbox- es ensordecedor, 20 taladrantes minutos, eternos, por aguas mansas o de bonanza (como le llaman los locales a esos días de inmensa calma). Por eso mismo, al poner un pie en Holbox el silencio es más ensordecedor si cabe, la soledad más infinita. Sólo perturba el ruido del motor de un "car club" - carrito de golf reventado- el de una motoreta, más  quemada aún, por el polvo de concha nácar entremetido en su motor. 

Fotos: Marian Castro.


Sin duda, lo mejor es caminar descalzo para sentirte más pegado al suelo, más vivo al pisar esas conchas que se clavan en las plantas de tus pies, esa arena fina y blanca resbalando entre los dedos y haciendo por momentos más suave el camino. Quizás un espejismo... el camino al paraíso no es fácil. Tampoco en bicicleta sin frenos.

Ese sol puede ser arduo mientras recorres el camino arenoso, entre manglares, ramas secas... Te das cuenta que muchos son los miedos -peligros que enfrentas- en este paseo por la isla del paraíso interior. Adentrarte en un mar sereno pero infinito, de azules que se confunden con el cielo, y al entrar tus pies atrapados por metros de algas secas, manterrayas acechantes, agua turbia a veces, cristalina y clara en otras... "Son sólo algas" Te repites en voz alta una y otra vez, sacando coraje de dentro y fuerzas de flaqueza, de muy adentro, casi de las tripas. 
Cruzar ese río, de pestilentes aguas y aún mas turbias, con más cadáveres de algas flotando ante tus ojos... 

¿Qué profundidad tiene ese río? ¿Será fuerte su corriente? ¿De dónde nacen tantos miedos?

No lo sé, pero como personas maduras lo enfrentamos, lo superamos, recorremos el camino. La noche, la oscuridad de muchas de las noches de Holbox se vence continuando el camino, y quizás uno de esos días, un "ratito" se desnude ante ti y te deje ver el firmamento de estrellas y luna risueña que corona su noche.

Todo merece la pena en el paraíso: ver volar sus aves a ras de mar, su aire limpio y agitando suave tu cabello, su serenidad, el silbido de las hojas de palmeras meciéndose, esa caracola que guarda secretos y los susurra en tu oído... y la pizza de langosta del Edelyn en esa acogedora plaza del pueblo donde el tiempo algún día se detuvo; el tiburón ballena disfrutando de su ciclo vital... tantas cosas... 

Holbox, el paraíso maya en el ombligo de la Luna, en mitad del mar... varado. Lugar de encuentro, tal vez, de búsqueda de la paz, el sosiego, el paraíso interior. Miedos vencidos, heridas curándose en sal y pasos en firme. Creo que esta barca está por partir al horizonte.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Adiós Paco. Te vas, pero se queda tu duende

Getty Images
Hoy, miércoles 26 de febrero se ha ido un genio, el maestro de la guitarra flamenca Paco de Lucía. Hace sólo unos meses tuve el orgullo de asistir a su concierto en la Ciudad de México y dedicarle unas palabras desde la tribuna que me ofrecía la revista Gentleman... quién me lo iba a decir...que ése artículo haya quedado ya como homenaje al "Genio que no descansa"... como se me ocurrió titularlo.

Ciertamente, siempre tenemos el deseo de que un personaje tan destacado del mundo de la cultura, que tantas buenas horas de creación y disfrute nos ha dado a los aficionados al flamenco (y a la buena música), no nos deje nunca. Y no lo hace. Como decía en mi artículo "lo que Paco ama verdaderamente, después de sentarse a fluir con su guitarra, es la vida tranquila en Playa del Carmen, donde residía desde hace más de una década" Y así se va, en el mejor momento, en paz... jugando en esa playa con su nieto, sin más dramatismo que una muerte tan placentera y tranquila. 
Desde ahora presten atención en los días de viento, porque seguro que nos llegan los acordes de su inseparable guitarra desde allí arriba, desde el olimpo de los flamencos (quizás hasta oigamos incluso un quejío de su amigo Camarón, que lo recibirá con compás de palmas, estoy segura). 

Revista Gentleman. Octubre 2013
Decía en ese texto que "los grandes guitarristas flamencos no se prodigan en público y su verbo no es precisamente la palabra, sino las seis cuerdas de su guitarra con la que expresan sentimientos sublimes. Sus dedos nos han contando historias con avidez a través de acordes, aunque a Paco los años le han enseñado también a darle su tiempo a la música y valorar esos silencios entre notas imposibles". Para siempre van a perdurar esos punteos de los que hablaba, de la rumba alegre y divertida "Entre dos aguas", de "La barrosa" o ese gran disco "Recuerdos de la Alhambra" o "Ziryab" o su "Concierto de Aranjuez" o tantas y tantas colaboraciones con otros músicos y artistas de diversos estilos musicales... porque el flamenco no tiene fronteras. Como a él le gustaba decir... "cositas buenas". 

No sé cómo puedo dedicarle mejores palabras que las vertidas en esa página papel cuché, porque de él ya se ha dicho todo y más que se va a decir ahora tras su pérdida. Habrá muchos otros buenos guitarristas flamencos, hijos, aprendices de este genio, pero hoy Paco nos deja huérfanos de flamenco. Decía, despidiendo esas cariñosas y humildes palabras a Paco de Lucía, que "los genios de la lámpara como él, de vez en cuando salen a cumplir los deseos de lo mundano", a ponerse delante de un público entregado como percibí ese 12 de octubre en el Auditorio Nacional  de México y como sucedió en cada escenario que pisó en esta última gira, que así ha sido, su despedida por la puerta grande.

Aplauso ensordecedor para el maestro, silencio en el corazón del flamenco. Adiós Paco. Hasta pronto maestro. Tú te vas, pero se queda tu duende...



jueves, 22 de marzo de 2012

Todo lo que sucede en Cabo, se queda en Cabo

Una expresión muy recurrente en este destino turístico de primer orden para todos los jóvenes estudiantes estadounidenses y canadienses que en estas semanas disfrutan de sus vacaciones de primavera, o springbreak. Habitualmente en estas fechas la industria hotelera que mantiene la economía de Los Cabos recibe a cientos de estudiantes que vienen atraídos por el sol, la playa, el alcohol y la fiesta. Si a eso unimos la importancia estratégica del turismo para el crecimiento económico de destinos como Los Cabos, Acapulco, Puerto Vallarta o Cancún (supone un 9% del PIB), nos da como resultado un tándem necesario.

Para México, el décimo destino turístico del mundo, recibir a sus vecinos de Estados Unidos supuso en el último año casi 5 millones de turistas. La advertencia de algunos estados como Texas del peligro que pueden correr estos jóvenes de entre 18 y 25 años de acudir a las playas de México a divertirse puede hacer mucho daño a la industria turística mexicana. De hecho, desde el gobierno de Calderón ya se ha pedido una rectificación y que se matice que la situación de violencia que vive el país no es estensible en absoluto a todas las zonas turísticas de México. Perder cuota turística en temporada alta como es "sprinbreak" supondrá la pérdida de empleos, ya que gracias a este sector más 2 millones y medio de mexicanos tienen empleo directo y 5 millones de empleos indirectos. No obstante, se ha notado más en unos destinos que en otros, ya que Cancún continua recibiendo a multitud de adolescentes no sólo de norteamerica, sino de Europa (la propia España crea paquetes especiales para grupos de estudiantes). En Los Cabos la ocupación sigue alta pero distintas fuentes de información estos días advierten que Acapulco (zona en la que ha habido algunos actos violentos del narcotráfico en los últimos meses) ha bajado ostensiblemente su cuota de ocupación hotelera.

Foto de Marian Castro

Aunque como vemos en la foto, no todo el mundo parece tan preocupado cuando pone un pie en México. Más bien al contrario, unos cuantos "shots" de tequila y música, y da igual la edad que tengas... todos los problemas desaparecen. Juegos que van más allá del chiringuito de playa y muchas veces terminan de madrugada en una habitación de hotel. El recuerdo se difuminará y solo quedará alguna foto de las vacaciones locas de springbreak de 2012 que no querremos que nadie vea en la oficina porque todo lo que sucede en Cabo, se queda en Cabo...