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miércoles, 2 de abril de 2014

Décalago del buen periodista freelance (según se mire)

Los 15 principios básicos de este décalogo (por enumerar algunos) que debes tener en cuenta si quieres ser un periodista freelance- siempre desde la modesta experiencia de una servidora- son aplicables en cualquier parte del mundo pero creo que la cosa se dificulta aún más si lo haces fuera de tu país (y por lo visto, más si es en México), son los siguientes:


1. Llamar a todas las puertas posibles- ventanas también valen- da igual que te la estampen en la cara. Alguien habrá que te dé la bienvenida. Eso sí, hay que mover el culo y plantarse allí con la carpeta bajo el brazo y un puñado de buenas ideas. ¡¡¡Suerte!!!
2. Trabajar y trabajar incansablemente, aunque ese trabajo no lo vayas a colocar en ninguno de los medios con los que has empezado a colaborar. Pero quizás acudiendo y teniendo material puedas abrirte alguna de esas puertas que se resisten.
3. Hacer networking hasta cuando vas de bares, antros... Igual ahí conoces a alguien que te pueda echar una mano - siempre que no sea al cuello, claro...
4. Aceptar trabajos que te motiven y te ilusionen, porque si escribes de algo de lo que no sabes o no te gusta lo suficiente, se notará en el resultado de tu texto y es posible que no vuelvan a contratarte para otro nuevo reportaje o entrevista. (Lo confieso, una vez escribí una nota de Angelina Jolie y Brad Pitt y me mandaron a Televisa a escribir telenovelas...)
5. Ser simpática hasta con el personal gris, feo y antipático de Administración. Sí, sí, aunque a veces te den más ganas de matarla/o que de ponerle una sonrisa maléfica (cuidado y no te muerdas el labio muy fuerte... hace pupa).
6. Cerrar los acuerdos de tus colaboraciones por email y no de palabra (las palabritas se las lleva el viento...que dice la canción). Concretar la extensión, el tema, fecha de entrega, el enfoque (si es posible) y lo más importante de todo, el precio por página de tu trabajo.
7. Ten paciencia para cobrar. Te dirán que se tarda x y se acaba tardando mil veces más. Creo que para esto sería lo indicado hacer yoga o contratar a alguien de la familia del Chapo... pero ante todo paciencia.
8. Repito: paciencia otra vez. ¡¡Y ánimo!! Hay días y días... mañana volverá a salir el sol y no puedes desfallecer porque si tú lo dejas nadie vendrá a levantarte para empujarte a seguir trabajando. Cree en ti.
9. Nunca entregues tarde y sin haber revisado bien tu texto. Envía tus trabajos siempre uno o dos días antes de la fecha en la que te lo han solicitado, das tu mejor carta de presentación así.
10. No pierdas el contacto con tus clientes (una llamadita de vez en cuando, platiquita..) y proponles más temas aunque no les gusten. Síguelo intentando, alguno les gustará.
11. Planifica y no olvides anticiparte a las temporadas, a los temas con bastante tiempo de antelación. De hecho, yo ya vivo en verano gracias a eso, voy por junio por lo menos...
12. No te líes con las cuentas, los recibos, las facturas... Si no te ves capaz, píde ayuda de algún amigo o profesional (a cambio de cervezas te sale a cuenta). Ya sabes, la excusa de "somos de letras..." no te servirá para sacar adelante tu negocio.
13. Vuelve a llamar al personal de administración... Síii, síii, aunque creas que eres muy pesada. Le recuerdas que tienes la mala costumbre de comer para vivir y que aún te deben los dos últimos meses.
14. Respira... paciencia otra vez. Si la cosa se pone fea, plántate en las oficinas con tu primo el de Zumosol o bien tómate un cargamento de té de tila en vena.
15. Si te invitan a un festival de cine, a cubrir un evento con los gastos incluídos... acepta siempre, déjate consentir. Seguro que además de pasarlo bien, sacas nuevas ideas, conocer a más gente, podrías sacar de ahí futuros trabajos. 

Todos estos principios se resumen en uno: cree en ti sobre todas las cosas y come poco para no gastar mucho y estar en tu línea

Queridos compañeros que padecéis la vocación periodística como yo, sabéis bien de lo que hablo y aunque más de un día nos apetezca pegarle una patada a este trabajo, somos unos yonkis del periodismo. No hay quien nos quite. ¿Cómo le ponemos solución?

martes, 18 de febrero de 2014

3, 2, 1... ¡dentro!

Echas el último vistazo al papel donde tienes unas ideas garabateadas... subes la mirada cuando comienza la cuenta atrás. Cinco, cuatro, tres, dos.... (silencio, tomas aire) ¡¡dentro!!

- Muy buenas tardes, bienvenidos al programa de hoy en el que hablaremos..... -  una voz surge de adentro y en ese momento te transformas, dejas de ser tú, la cordobesa con acento marcado para ser otra persona, la comunicadora. Sientes la adrenalina, el corazón entusiasmado saltando dentro de ti casi retumba en el micrófono de corbata, mientras miras hacia ese piloto en rojo encima de la cámara. 

No sabría cómo explicar lo que es una pasión y no sólo un trabajo, la vocación de transmitir, informar, ponerse delante de una cámara y contar las cosas a alguien que está al otro lado, quién bien podría ser mi abuela. Es algo que se lleva en la sangre o no se lleva, lo amas o lo detestas. Esa vocación que te impulsa a seguir pese a todo (que no es poco) y a empezar con ilusión este 2014 haciendo algo que tanto te llena. Quizás es preludio de que será un año apasionante y año de buena cosecha.

Sin duda, sentarse frente a una página en blanco es el más noble ejercicio de comunicación, aunque más solitario. Escribir es un sueño desde que me acerqué por primera vez a una biblioteca, a un libro, y después vino otro, y otro, y otro... más letras, más literatura, y por ende, mucho más periodismo. Siempre ha sido para mi una necesidad, más que un ejercicio lúdico y de esparcimiento. Trasladar pensamientos, tu imaginación al papel y cada vez tratar de hacerlo - con humildad- con más corrección, es lo que cada día me mantiene viva y ávida de seguir creciendo como periodista y escritora novel. Un reto pendiente es precisamente ése: tener la capacidad de enfrentar más de una centena de páginas que conformen ese primer libro (llámalo novela-librodeviajes-cuentochino) tan deseado desde la adolescencia. 

No son pocos los propósitos de año nuevo aquí vertidos. Aunque sinceramente no sé si tendré las fuerzas y la suerte de poder cumplirlos todos. Por ahora, como digo, juzguen ustedes mismos. Ahí están las páginas papel cuché en las que tengo la suerte de charlar serenamente con interesantes personajes de todos los ámbitos de la cultura, y ahí están los minutos arañados en un mini-oasis televisivo... seguir ahí es el reto. 

Aunque más grande es el reto de tener bien entrenada la pluma para saltar de la noticia a la ficción, de la realidad a la imaginación que escondo en un recóndito rincón de mi mente y que quizás por verguenza me da miedo sacar por ahora. ¿Seré capaz? ¿Será buena? ¿Merece ir a la papelera? 

Por el momento, os agradezco a muchos de vosotros las palabras de aliento, esas palabras que quizás en un futuro no muy lejano las acabe plasmando en un papel negro sobre blanco y se conviertan en historias de mi gran historia, de una novela firmada por esta humilde servidora.

¡Vamos pa´dentro con este nuevo año! Ya ha comenzado la cuenta atrás...