jueves, 3 de julio de 2014

Ahorita, a ver si eso y llego a tiempo...

Estamos acostumbrados a calificar culturalmente un país por su puntualidad, por la cortesía (yo diría más por el respeto al tiempo del prójimo) de llegar a la hora acordada a una cita. En eso se han ganado el número uno del ránking los ingleses, aunque seguro que más de uno de vosotros que haya vivido en Londres o en otra ciudad británica, conocerá a gente que no cumple con esta regla. Excepciones, me diréis, es posible. 
El caso es que México tiene la reputación de ser uno de los países del mundo donde más se demora una persona en acudir al encuentro acordado o en cumplir con un requerimiento en un plazo de tiempo. Lo notamos en el lenguaje, que es lo primero que le choca a un español que aterriza en este país: ahorita, ahorita mismo, al rato, aguántame tantito, voy saliendo, voy llegando... Expresiones temporales que no sabemos definir en minutos, horas, días en ocasiones y nos desconcertan sobremanera. Yo ya me la sé pero últimamente llevo una racha de ser la que espera en el muelle de San Blas, la que espera eternamente, la de "ahorita"... Y mi "ahorita" mestizo mexicano-español ya no sé si es media hora más tarde, una, dos horas y media o quizás te quedas esperando por días sin esperanza ya que esa persona vaya a aparecer de un momento a otro. Como me ocurrió recientemente con una entrevista informal de trabajo, que resultó ser demasiado informal y estuve por dos horas clavada en un café esperando sin noticias (las noticias no llegaron hasta la noche cuando volví a llamar y esa persona se digno en descolgar al fin su teléfono). 

Ya me he colmado de paciencia pero me sigue costando entender cuándo es ese pago que me van a hacer ahorita, o al menos ahorita es cuando me lo van a checar. Luego le damos fama de huevones y de personas poco formales en el trabajo y me duele, porque hay de todo como en todos lados. He encontrado personas que no sé si tendrán descendencia británica, pero han sido más puntuales y cumplidores que media docena de españoles juntos. Y también los casos opuestos, en el extremo más al extremo de lo que es un mexicano normal. (Cuento hasta 100, paciencia... respiro hondo...)

Nosotros, los españolitos, también tenemos las nuestras. A ver si... a ver si nos vemos, a ver si lo hago, a ver si eterno o ya si eso... Son dos de las clásicas y pasa lo mismo que en la otra orilla, que esa persona que iba a ver si se pasaba por tu casa a tomar el café que le ofrecías amablemente, nunca va a aparecer y nunca te va a llamar. Además, fíjate si llegamos tarde al tren de la crisis y de las soluciones salvadoras del resto de Europa, que hoy día, "ahorita", estamos todavía asomando la cabeza por el sitio a ver si ya hay brotes verdes o algo que se le parezca. 

Total, que he decidido desde hace tiempo, no ponerme reloj. Así de drástica. Y desde que vivo en México a la hora que llegue a un sitio es a la hora que está bien llegar. Pero aún retrasándome "tantito" sigo siendo la más británica de la reunión (la mala costumbre ya de años de ser puntual, pobre de mi). A ver si nos vemos por España y no llego la última a la reunión... nos vamos viendo si eso...




lunes, 23 de junio de 2014

Nada es para siempre

No somos conscientes, o no queremos, darnos cuenta de que las cosas no duran una eternidad por más que queramos, para bien o para mal. La felicidad no dura para siempre, la juventud, el triunfo y el éxito, el amor... Nada. 

Me refiero a esto porque ya ni un Rey cuyo título es vitalicio (de por vida)... abdica en la juventud, en la sabia nueva (tan necesaria por otro lado). La Corona es una de las instituciones más perpetuas  e inmovilistas junto con la Iglesia, sin embargo, ahí tenemos el ejemplo de Juan Carlos I dejando el cetro real en su hijo Felipe VI, nuestro nuevo Rey. 

Tampoco es eterno nuestro primer amor, o el enamoramiento que nos obnubila y nos mantiene en un estado de éxtasis y euforia desde por la mañana temprano. Aunque para éxtasis los triunfos deportivos, por ejemplo, de nuestra Selección española de fútbol. Ahora que perdemos nos desgarramos la camiseta, criticamos la veteranía de algunos jugadores, su mal estado físico... Sin embargo, nos olvidamos rápido de los éxitos que han encumbrado a nuestro país a los laureles de los campeonatos mundiales del deporte rey: dos Eurocopas consecutivas y un Mundial- esa estrella que ya llevaremos siempre bordada en la elástica roja. Para que nadie se olvide. 

Pero estoy de acuerdo, hay que dar reemplazo a nuevas generaciones. La juventud, el brío y el físico de estos jugadores - que a veces parecen de otro planeta y son humanos como nosotros- no dura para siempre. El futuro es alentador porque siempre hay un relevo, por muy nostálgicos que nos queramos poner. 

Tampoco es para siempre el dolor, el fracaso... Que se lo digan a mi Córdoba Club de Fútbol, que 42 años después ya vive la gloria de estar entre los mejores equipos de la Liga Española jugando en primera división. Cuando nadie creía que este hito sucedería - porque el cordobés es pesimista por naturaleza y quejica-, el destino da un vuelco para demostrarnos precisamente esta premisa que defiendo: nada es para siempre. 

Sólo queda asumirlo. La alegría blanquiverde de hoy, hay que disfrutarla a tope porque es posible que llegue el día que las lágrimas de alegría se tornen de tristeza. Y viceversa. Qué poco nos gusta asumir a los terrícolas lo efímero de las cosas, en cualquier campo o aspecto de la vida. El futuro nadie sabe lo que depara, pero el hoy es el hoy, y si hoy toca reír o llorar, hay que ser consciente de que mañana saldrá el sol por Alicante...



miércoles, 11 de junio de 2014

10 películas de fútbol que te preparan para el gol

Faltan unas pocas horas para que comience la gran fiesta del fútbol en Brasil, la Copa del Mundo 2014. Cierto que llegamos a esta cita hablando más de asuntos poco relacionados con el deporte rey: lesiones de jugadores, obras inacabadas, huelgas y revuelta social, inseguridad...

Para poner un poco más la nota futbolera e ir ambientando el duelo de selecciones mundiales, ¿por qué no preparamos un maratón de cine relacionado con el fútbol? No son pocas las películas donde este deporte ocupa un papel protagonista. Comencemos. Denle al play.

1. La Gran Familia Española. Comienzo por ésta porque es una de las más recientes y más cercanas a nosotros, a los actuales campeones del Mundo. Narra cómo esta familia integrada por cinco hermanos viven un día muy especial y que marca sus vidas, sobre todo, un día en el que el gol de Iniesta cumple un sueño histórico para los aficionados al fútbol español o más bien rompe una maldición.


2. Metegol. Esta particular visión del fútbol escrita y dirigida por el argentino y ganador del Óscar Juan José Campanela- curiosamente un "no-aficionado" al fútbol- nos pone la nota divertida y de humor en este maratón cine-futbolero. Los diálogos, providenciales, y los bien definidos roles de los diferentes jugadores del futbolín que encumbran una de las máximas de cualquier deporte: lo importante es luchar, no es siempre ganar. Que se lo digan al Tri... o a la España de hace unos años. Que nadie identifique a Cristiano...



3. Días de Fútbol. Es otra de esas comedias españolas que no pasan desaparcebidas a los aficionados del fútbol. Quién no se ha reído nervioso, identificado por alguno de estos malogrados jugadores de un equipo de barrio  y de señores de cierta edad, que para sentirse un poco más ganadores hasta llevan la camiseta de Brasil (si hoy filmaran esta película otro gallo cantaría). Yo ésta no me la pierdo, la vuelvo a ver.


4. Rudo y Cursi. Ayer mismo afirmaba Diego Luna que cree en el Tri, que cree que México hará algo grande en el Mundial. Bueno, esperemos que no intente lograrlo como él lo hace en esta película donde compite por cumplir su sueño como futbolista (portero) con su hermano Toto (Gael García). La rivalidad más allá del fútbol, entre hermanos y carnales. Todo es pasión y picaresca para conseguir ser una estrella.



5. Quiero ser como Beckham. No hay quinto malo en términos futboleros y esta película no lo es menos.  Se ha convertido ya en un clásico de este rubro combinando dos elementos: la pasión por un ídolo como David Beckham y tenemos adolescentes- mujeres en una sociedad cerrada y machista- que idolatran al jugador y quieren llegar a lo más alto como él, jugando al fútbol. Además, con este film comprobamos que el no es un deporte sólo de hombres, las chicas también sabemos pegarle bien a una pelota... (Y ¿por qué me incluyo? Por feminista).



6. Evasión o victoria. No sé por qué me he dejado este clásico del cine con temática de fútbol para este puesto. Debería estar el primero porque es una obra de arte tanto cinematográficamente como por el tratamiento del tema y su contexto, su mensaje, y la banda sonora es una maravilla que motiva a cualquier deportista (incluido Pelé). El que no haya visto esta película, que lo haga ahora o calle para siempre.



7. El Penalti más largo del mundo. Tenemos a Casillas y ya casi hemos olvidado lo que es tener un mal guardameta en un partido decisivo, pero pregúntale a Fernando, un "portero paquete" como le dice su propio entrenador. Esta comedia va en la línea de la ya mencionada Días de Fútbol, pero los chistes no dejan de ser frescos, divertidos y mi paisano lo defiende orgulloso bajo los tres palos.


8. La Ilusión Nacional. Esta película documental hace un recorrido por la historia de las participaciones de México en los Mundiales (así como de las grandes ganadoras de todos los tiempos), y nos retrata momentos únicos vividos en esa cuna del futbol, el Estadio Azteca. Nos retrata a un Tricolor luchador, con mala suerte en muchas ocasiones, pero que ha ido evolucionando hasta conseguir algunos pequeños grandes logros. El Piojo Herrera dice que este va a ser su Mundial, el de México... se trata de inculcar esa ilusión nacional.



9. La Roja: de Brasil a Brasil. Siguiendo la línea del cine documental, Gracia Querejeta junto a los compañeros periodistas deportivos españoles, hacen este retrato de la selección española, y por ende de la sociedad que la envolvía, desde el Mundial de Brasil de 1950 hasta el de hoy. Puede resultar interesante ver cómo hemos cambiado, o cómo hemos pasado de ser los eternos perdedores en cuartos de final a soñar con la segunda estrella y alzar otra copa. Hacer historia.

(Se podrá ver desde este fin de semana en www.rtve.es).

10. Maradona, la mano de dios. Me he dejado para el 10, a posta, esta película sobre la vida del gran Diego Armando Maradona, el eterno diez, el delantero que era capaz de flotar sobre el terreno de juego con el balón en sus pies.  (Ya, se acaban los calificativos). Hasta que hagan la película de Messi -que ya prepara el director español Álex de la Iglesia- vamos a seguir deleitándonos con el que es el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Amén.



Bueno, con esta termino mi repaso al cine y el fútbol tantas veces retratado en la gran pantalla (también en la pequeña, prometo preprar uno de series de tv). Seguro me he dejado grandes peliculas atrás, pero este es mi ránking, personal, espero que os sirva para ir calentando motores. Brasil 2014 ya está aquí.

Y que gane el mejor (o el menos malo, como diría otro).

















jueves, 22 de mayo de 2014

Villamelón

Este término se emplea en México para designar al aficionado oportunista que se apunta al éxito del equipo ganador, y como parece una obviedad... por esta lado del charco resulta que todo el mundo es ahora del Atlético de Madrid o del Barcelona. Un villamelón nunca pierde, siempre tiene razón y siempre tiene un comentario desafortunado para el equipo contrario.

Escribo este comentario ahora -justo hoy- porque muchos de estos "hinchas colchoneros" han lanzado sus apuestas, sí, sí, el afán apostador también es grande por la tierra del Sol; y no quiero que lean este comentario a posteriori a sabiendas del resultado de la Final de Champion de este fin de semana. En fin, que como soy una merengue convencida, les he entrado al juego de "a ver quién gana" y quién se pica más. Espero que la semana que viene sean igual de rápidos en pagar sus correspondientes deudas contraídas conmigo... (la memoria también es frágil cuando se trata de olvidar la derrota, digo yo).


Pero no nos desvíemos del asunto que nos compete. Vamos con la moda rojiblanca. Todo se tiñe de estos colores estos días en la capital española. Incluso muchos aficionados del equipo culé, reconocen la merecida victoria atlética en Liga. Y claro, yo, como otros muchos madridistas, hacemos también lo propio con tal de que este año el equipo catalán no haya ganado ni al parchís. Así somos de revanchistas

¿Pero por qué nos cambiamos de equipo según los títulos vayan entrando a las vitrinas de un club? Se dice popularmente que una persona se puede cambiar de religión, estado civil... etcétera, etcétera, pero que de madre y equipo de fútbol no se cambiará nunca. No es cierto, los hay "descastaos". Hay por todo el mundo grandes aficiones futboleras que apoyan a sus equipos "manque pierdan" -esto es, aunque pierdan- y ya puede descender de categoría que los domingos siguen acudiendo al estadio.

No hay mayor demostración de entrega, mayor pasión que la que este tipo de aficionados demuestran en las gradas del estadio cantando el himno de su club. El equipo de mi ciudad, Córdoba, es un claro ejemplo de esto... (y el Atleti también es conocido por lo mismo y por su entregada afición en todo momento). Por más penas -tristezas- que nos dé, seguimos sintiendo los colores blanquiverdes con la misma emoción. Por esta razón, es habitual que desde pequeño uno tenga un "segundo" equipo de sus amores para llevarse alguna que otra alegría... y claro, es ahí donde viene habitualmente la "infidelidad" de cambiarse de camiseta cuando le va mal. Convertirse en "villamelón". En fin, que lo entiendo, que conste...


Apuntaros todos al Atlético de Madrid esta temporada, a su merecido éxito, a su "cholismo", a su "sí se puede"... pero yo seguiré de blanco y estoy convencida de que la Décima Copa de Europa cae. (Conste que lo he escrito en este blog y no podré jamás desdecirme de mis palabras). Y la afición colcochonera que se sienta orgullosa de los colores de su camiseta, como debe de ser. Amén.


lunes, 5 de mayo de 2014

Holbox, el paraíso interior

El ruido del motor del ferry -que parte de Chiquilá a la isla de Holbox- es ensordecedor, 20 taladrantes minutos, eternos, por aguas mansas o de bonanza (como le llaman los locales a esos días de inmensa calma). Por eso mismo, al poner un pie en Holbox el silencio es más ensordecedor si cabe, la soledad más infinita. Sólo perturba el ruido del motor de un "car club" - carrito de golf reventado- el de una motoreta, más  quemada aún, por el polvo de concha nácar entremetido en su motor. 

Fotos: Marian Castro.


Sin duda, lo mejor es caminar descalzo para sentirte más pegado al suelo, más vivo al pisar esas conchas que se clavan en las plantas de tus pies, esa arena fina y blanca resbalando entre los dedos y haciendo por momentos más suave el camino. Quizás un espejismo... el camino al paraíso no es fácil. Tampoco en bicicleta sin frenos.

Ese sol puede ser arduo mientras recorres el camino arenoso, entre manglares, ramas secas... Te das cuenta que muchos son los miedos -peligros que enfrentas- en este paseo por la isla del paraíso interior. Adentrarte en un mar sereno pero infinito, de azules que se confunden con el cielo, y al entrar tus pies atrapados por metros de algas secas, manterrayas acechantes, agua turbia a veces, cristalina y clara en otras... "Son sólo algas" Te repites en voz alta una y otra vez, sacando coraje de dentro y fuerzas de flaqueza, de muy adentro, casi de las tripas. 
Cruzar ese río, de pestilentes aguas y aún mas turbias, con más cadáveres de algas flotando ante tus ojos... 

¿Qué profundidad tiene ese río? ¿Será fuerte su corriente? ¿De dónde nacen tantos miedos?

No lo sé, pero como personas maduras lo enfrentamos, lo superamos, recorremos el camino. La noche, la oscuridad de muchas de las noches de Holbox se vence continuando el camino, y quizás uno de esos días, un "ratito" se desnude ante ti y te deje ver el firmamento de estrellas y luna risueña que corona su noche.

Todo merece la pena en el paraíso: ver volar sus aves a ras de mar, su aire limpio y agitando suave tu cabello, su serenidad, el silbido de las hojas de palmeras meciéndose, esa caracola que guarda secretos y los susurra en tu oído... y la pizza de langosta del Edelyn en esa acogedora plaza del pueblo donde el tiempo algún día se detuvo; el tiburón ballena disfrutando de su ciclo vital... tantas cosas... 

Holbox, el paraíso maya en el ombligo de la Luna, en mitad del mar... varado. Lugar de encuentro, tal vez, de búsqueda de la paz, el sosiego, el paraíso interior. Miedos vencidos, heridas curándose en sal y pasos en firme. Creo que esta barca está por partir al horizonte.

martes, 22 de abril de 2014

Vinos náufragos. Arte, lujo e historia

[Tengo un especial cariño a este reportaje de vinos náufragos que se va a publicar este próximo mes en la revista Gentleman, gracias a la inestimable ayuda de mi colega Rubén Gallardo. Espero que lo disfrutéis y os deje con buen sabor de boca...]

Un escritor del siglo XIX – Jack London- lo sintetizó francamente bien: las mejores historias siempre comienzan con los naufragios. Y en esta historia mezclamos tesoros conservados en el fondo del mar, con el lujo de descorchar una de esas botellas mimadas entre las arenas y las corrientes marinas del fondo del océano en alguna oscura goleta o navío, los vinos náufragos.

Uno de estos hitos, el hundimiento en un arrecife frente a las costas belgas el 3 de febrero de 1735 de la nave Hert Vliegend. Siglos después, en 1980 se hayan sus restos y entre ellos varias decenas de botellas de vino alemán que hoy se conservan incluso en museos náuticos de los Países Bajos. Sin embargo, se sacaron a subasta tres lotes de estos vinos conservados en perfecto estado, y con la impronta inconfundible de su larga aventura submarina. Se pagaron 3.500 euros por el último lote de estas botellas –el más caro de los tres lotes- con un costo por unidad de 1.750 euros. La subasta fue todo un éxito y no ha sido la única. 

En el verano de 2010, se hallaron 11 botellas de champagne datadas entorno a 1840 frente a las costas del Báltico en una goleta cuyo nombre y ruta es aún hoy un misterio. Ese mismo verano en una isla perdida de Finlandia, ArtCurial las saca a subasta con un precio de salida por botella de 10.000 euros. Previamente ya habían vendido dos de estas botellas de espumoso a un misterioso comprador por 50.000 euros. ¡Estos tesoros no podrían ser más valiosos! El botín gourmet contenía una botella del desaparecido champagne Juclar, una de Heidsieck&Co y varias de Veuve Clicquot en perfecto estado de conservación. Un milagro explicado por una combinación feliz de condiciones: presión, temperatura, oscuridad, agua baja en sal y tapas de resistencia que mantuvieron los espumosos impecables. De este fabuloso Veuve Clicquot se descorchó una botella en una prestigiosa y exclusiva cena en París, donde también se hizo un retrato de este espumoso desde su añada de 1904 hasta 2008. 

Y navegamos a otro naufragio, el 6 de septiembre de 1864, el navío Mary Celestia se hunde tras golpearse con un arrecife en la zona próxima a las Bermudas, en Fairmont Southampton. Se recupera una caja con cinco botellas de vino. Una vez más, la discreción y el secretismo que envuelve a todas estas subastas de vinos náufragos nos hace imposible determinar el precio real que se paga por cada una. Ocurrió esto mismo con 2.000 botellas de champagne fechadas en 1907 y recuperadas entre los restos del mítico Titanic, por las cuales se rumorea que llegaron a alcanzar en sala los 20.000 dólares. Un lujo al alcance de muy pocos beber un sorbo de estos vinos perdidos en la historia. 

 
Historias de tesoros perdidos que son un deleite a los paladares más exquisitos y de privilegiadas carteras. De hecho, en esto ya se ha explotado una nueva idea de negocio: cavas submarinas para terminar de añar los vinos chilenos y españoles y darle al comprador el privilegio de ser él mismo quien rescate su botella. 



lunes, 14 de abril de 2014

La libreta

Esta es la historia de un chico sencillo, Carlos Ortiz, que este fin de semana se proclamó campeón del torneo de golf  Bosque México Championship del Web.com Tour. Un joven tapatío que ya ha hecho historia en este deporte en su país pues ha sido el primero en proclamarse ganador de la chaqueta de esta competición y con tarjeta libre para disputar la PGA. 

Fotos: Marian Castro.
Sin embargo, emociona que a las puertas de cumplir sus 23 añitos, acompañado de sus padres en todo momento, dedique un premio así a un familiar en lucha contra el cáncer, que insista en que hay que trabajar y con honestidad decir que va a serguir enfocado y creciendo como deportista. Aunque la madera ya la tenga...y los pies bien plantados sobre el 'green' también.
Si algo me ha enseñado Carlos Ortiz y este torneo de golf este fin de semana, es a respetar este deporte, a empezar a amarlo... Pese a la tranquilidad del medio en que se disputa, el golf profesional es una avalancha psicológica devastadora. Sobre todo ese momento previo de colocar tu primera pelota en el hoyo uno y focalizar tu objetivo. Hay deportes que requieren de inteligencia, templanza y una capacidad emocional inmensa, tanto como las más de 800 yardas que tienen que salvar con el menor número de golpes posible... Como pasa en la vida. 

Un deporte de caballeros -dicen- que se enfrentan con el máximo respeto a las leyes de la física, afectada por condiciones como viento, altitud, humedad del césped... Impredecible. Y aunque bajen la mirada, es sólo para anotar en su libreta, su golpe, la esperanza de acercar la bola a unos centímetros del hoyo y no olvidar lo importante (no es siempre ganar sino sentirse satisfecho). 

Una libreta que es un aliado, testigo de triunfos y fracasos... Ahí los jugadores apuntan- apuntamos- las trampas (búnkeres de arena, lagos o el propio bosque) que, insisto, como en la vida, nos desvía una vez más de nuestro camino y nos distrae del horizonte pero siempre aportan experiencia.

En efecto, el golf no es un deporte como pensaba. Es otra cosa que ayer dejé anotada de esta forma en mi libreta. Espero acertar en mi golpe de 'swim'.