martes, 23 de septiembre de 2014

Las dos caras de Odile

Es domingo 14 de septiembre, son pasadas las ocho de la tarde, y el viento y la lluvia ya han comenzado. Nos han hecho cambiar de habitación porque estábamos frente al mar en el hotel Riu Palace de Cabo San Lucas. Por nuestra seguridad. Aún no era consciente realmente de la dimensión que un huracán de categoría 3 podría tener. He vivido otros, ya cuando estuve residiendo en Los Cabos llegaron tormentas tropicales y el que se llamó Huracán Ximena, pero no los sufrí. 

Sigue la noche, son las 23:45. Y ahora el azote del viento es aún mayor, golpea los cristales de las ventanas muy fuerte. Asusta. Parece un monstruo enorme que quisiera abrirse paso a puñetazos, es incesante. El silbido del viento de más de 200 kilómetros/hora es ensordecedor, incluso duelen los oídos como cuándo asciendes en avión. He querido asomarme a la ventana y es imposible. Odile está tocando tierra en Los Cabos y las rachas de viento están ya arrastrando ramas de palmera y agitando la vulnerabilidad de nuestras construcciones, la vulnerabilidad del hombre. Da miedo, la verdad. 




Sobran las palabras viendo algunas imágenes. Es desbastador el efecto de un huracán, como supongo que lo sería un terremoto o cualquier otro fenómeno natural de estas dimensiones. Un toque de aviso al orgullo de la humanidad, no eres nada... Y así me sentía, tan vulnerable. Pero afortunada de estar viva y en buenas condiciones.

El día siguiente fue duro pero por suerte aún podíamos comunicarnos para decir qué estábamos bien. Aún había calma, comida en las cocinas del hotel... El problema viene cuando el ser humano saca su naturaleza vil, su ambición por ser más de lo que es en mitad de la desgracia, y fomenta los valores más rastreros que lleva en su ser. Hablo de saquear, de querer lo que no se tiene ni se tendría, de aplastar a los demás y pasar por encima, de inferir el miedo en el otro... Esa es la otra cara de un desastre, la más devastadora para mí, para mi corazón idealista y soñador. Cuando creo que sería el mejor momento de una sociedad, como la cabeña, de unirse y reconstruirse a sí misma desde lo bueno, desde el mejorar entre todos. No es así en muchos casos, pero las linternas que iluminan siempre se verán en la distancia en mitad de la oscuridad. Los hay, quiero tener esa esperanza. Saldrán a flote


La moral y desánimo calan cuando llevas cuatro días comiendo sólo un plato al día, sin leche, ni café, ni darte un buen baño, ni electricidad, con muchas horas de oscuridad, sintiendo la inseguridad de esos degenerados rateros... Es difícil saber que estás a expensas de un rescate, que llevas dos días sin poder avisar a los que te quieren de que estás vivo, que no sabes cómo salir de ahí, que pasen las horas, los días... y mucho sol. Sol intenso, abrasador para bien o para mal. Pero después de más de siete horas haciendo una interminable fila de gente como tú, afectada en tantos sentidos, sales en un avión salvador de regreso a tu confort, a tu hogar, más cerca de los tuyos, de lo que es humanidad.

Ahora es cuando te queda la sensación amarga. ¿Qué puedo hacer desde aquí? ¿Cómo puedo ayudar? Esa tierra, Los Cabos, fue mi hogar por casi dos años, me duele dentro. Y la respuesta no es otra que arrimar el hombro desde aquí. Colaborar con Cruz Roja, pedir la ayuda entre mis conocidos y amigos y ofrecerme siempre, como me han enseñado desde que era niña. 

El huracán pasa, el desastre y la destrucción pasa con los días, y sólo queda en nuestro interior el corazón del ser humano que eso no lo doblega ningún viento de 200 km/h. De las dos caras del desastre, me quedo con ésa. 


miércoles, 10 de septiembre de 2014

París, misterioso y desconocido

A todos (o casi todos) nos enamora la ciudad de la Luz, París. Sus calles, sus bulevares, parques y los márgenes del río Sena inspiraron historias de amor, pasión y miseria a tantos escritores de varios siglos (aún hoy) que encontraron en la capital francesa la cuna de un mundo cultural en ebullición. 

Sin embargo, lo que no es tan conocido es lo que la ciudad esconde tras esta cáscara de luz, belleza y nobleza. Falta sólo rascar un poco. Hace unos días con motivo del tráiler de esta película conocí de la existencia de las Catacumbas. Existen mapas documentados de una enmarañada red de pasajes subterráneos de diferente uso, que inspiran otro tipo de historias, relatos de suspense y miedo. 


El mito del inframundo, de lo oculto bajo la tierra es recurrente desde culturas ancestrales: egipcios, mayas... que cuentan con algo similar a la Catacumba como un lugar de paso al otro mundo -no terrenal- donde los muertos descienden a las sombras. Bueno, no descubro nada con eso (pregunten a Íker Jiménez). Sin embargo, me llama la atención que el ser humano contemporáneo con todo el conocimiento del que dispone siga sintiendo especial atracción, fascinación por el mundo de lo paranormal. ¿O es este concepto de lo paranormal lo hemos definido más recientemente? Creo que para el chamán maya o cualquier otro hechicero, no era paranormal sino de lo más normal y cotidiano en sus hábitos sociales asumir esta otra realidad. 

¿No sentís curiosidad por el tema? ¿Quién no conoce historias de este tipo? Hasta en mi ciudad, Córdoba, existen algunas leyendas de pasadizos subterráneos bajo al centro histórico de la ciudad, o unas catacumbas que existen entorno a la muralla de Cádiz... Con ese halo de misterio, podemos inspirarnos para escribir muchas historias, sólo falta ver quién se anima a hacer este viaje a lo desconocido. 




lunes, 25 de agosto de 2014

Words with Gods - Guillermo Arriaga

En esta edición del Festival de Venecia se estrena la película coral de Guillermo Arriaga con otros 9 realizadores en la que reflexionan sobre Religión. Aprovecho la ocasión para volver a traer la entrevista que mantuve con el director mexicano, guionista de Amores Perros y 21 gramos, donde habla sobre estos grandes temas que mueven al mundo y separan en muchas ocasiones a la humanidad. Arriaga lanza... Flechas a Orion.

Los ojos de un cazador son muy importantes, le permiten distinguir a su presa a metros de distancia en la espesura de un bosque, atisbar con claridad los movimientos del animal e intuir cuál será el siguiente. Anticiparse para apuntar, tensar el arco, disparar con suavidad y lograr su trofeo. Y ocurre lo mismo con un director de cine. Sus ojos son su mejor aliado para fijarse en cada detalle tras la lente de su óptica, inmortalizar el temperamento de sus personajes en gestos, palabras, y así cazar la esencia de una buena historia que transmitir al público.
Ése es Guillermo Arriaga, un verdadero cazador de historias, un escritor y director de mirada profunda, serena y que siempre tiene claro que lo importante es tener algo bueno que contarle al espectador, sin mayores pretensiones. Y con esa clarividencia está tratando de tomarle el “pulso al mundo”, como llama a su proyecto de retratar la sociedad globalizada en cuatro películas segmentadas que versarán sobre temas complejos como religión, sexo, política y sustancias. Ya tiene terminado el primero, Words with Gods, un trabajo en el que ha contado con la participación de ocho directores que han rodado cortometrajes sobre su propia religión, con sus personales miradas. Nombres como Álex de la Iglesia, Emir Kusturica, Warwick Norton, Bahman Ghobadi, Mira Nair… y con la participación de Mario Vargas Llosa.
Pero en ese ir y venir de este director mexicano por el mundo ha tenido tiempo de cazar otra bonita historia ambientada en Río de Janeiro para el proyecto que reúne a varios directores bajo el título Río, eu te amo. Guillermo Arriaga nos cuenta a Gentleman en exclusiva lo apasionado que es de esta megalópolis brasileña y nos habla del proyecto que le tiene completamente satisfecho, de su cara a cara con las religiones y de la necesidad que siente de profundizar en los otros grandes temas. Arriaga ya tiene sus flechas bien dispuestas a hacer diana en lo más hondo de nuestras conciencias.

-        Estamos esperando ver Words with Gods… ¿Cómo nació la idea de hacer una película de religiones desde el prisma de una persona atea como eres tú?
Yo creo que el concepto de religión es importante en la sociedad contemporánea. Creo que era importante abordarlo desde el punto de vista del cine porque rara vez se aborda. A mí me preocupa como hombre contemporáneo, independientemente de mis creencias, que la religión, las creencias sea lo que nos está separando unos de otros, que sea causa de muerte y dolor, cuando se supone que debe ser causa de esperanza, alegría y reencuentro. Yo crecí junto a gente demasiado religiosa - no mi familia-  pero sí en ciertos grupos que se burlan automáticamente del que no es creyente como ellos. A partir de esas agresiones que he tenido pensé que hacer una película de religión sería interesante para encontrar un punto de encuentro.
 
-        Tratándose un tema así, ¿pretendía ser irreverente?
-        No, no, no, al contrario. Quiero ser respetuoso. La religión no es para ser irreverente, en estos momentos no.

-       De hecho, se suele decir que con amigos no hables ni de política ni de religión… ¿no te enseñaron eso?
-        Exacto, por eso, no hay que hablar ni de política, ni de religión, ni de sexo. Peo hay que hablarlo porque aquí está. Antes eran temas más lejanos pero hoy hay que hablarlos y hacer un esfuerzo para entendernos. Quiero que estas películas sirvan para que la gente vea un mundo distinto.

-        ¿Estamos en el momento de sacar una película así?
-        Estamos en un momento para que sea una película que nos una. El 2015 será el año de la tolerancia religiosa según la ONU, entonces creo que es un buen preámbulo para esta discusión. Yo no tengo nada en contra del que piensa distinto a mí y espero que el que piensa distinto a mi no me vea como un enemigo. No soy su adversario. De eso se trata, de crear puentes, no de quemarlos.

-        Parece que nos estamos tomando demasiado en serio la religión y están naciendo muchos más fundamentalismos religiosos…
-        Creo que la religión siempre se ha tomado en serio y debe tomarse en serio pues es la creencia íntima de un ser humano, la creencia por la cual se explica el mundo. Lo que creo es que esa seriedad no debe impedir entender lo que el otro piensa. Creo que esa seriedad debe ser abierta y abrir puentes. No se puede convencer a nadie de que sea de tu religión a la fuerza, por más que lo intenten varios grupos.

-        ¿Ha cambiado tu punto de vista o tu concepción de la religión?
-        En absoluto, no está en mis genes, ni en mi cultura. Nunca me eduqué en la religión, nunca oí sobre ella y eso no cambia. Lo que sí me cambia, me confirma la necesidad de respetarnos los unos a los otros, que es una idea fundamental en esta película. Dios no debe ser un pretexto para el enojo de nadie. Si algo me gusta de este cambio papal, por ejemplo, (porque los otros me parecieron horrorosos) es que el papa Francisco está entendiendo de qué se tratan las cosas. Él mismo dijo: queremos ser el hospital pegado al campo de guerra donde los heridos vengan a ser curados, no a ser juzgados. Esa debe ser la posición de todas las religiones.

-   ¿Cómo ha sido el proceso de contactar a estos ocho grandes directores para que hablaran sobre su propia religión?
-        Lo más interesante del proceso es que invité a directores que admiro, o amigos a los que admiro. Entonces les dije: oye, me encantaría que estuvieras en este proyecto… Pero fue muy difícil coordinar agendas y fue aún más difícil encontrar creyentes. La mayor parte de los cineastas no son creyentes. Yo quería gente que realmente creyera o hubiera una cercanía cultural fuerte con lo que estaban experimentando en sus historias. Hicieron trabajos de verdad muy buenos. Estoy muy contento con el trabajo, las visiones de cada quien son comprometidas… sí se esforzaron por hacer un gran trabajo y eso me tiene muy contento. No hubo un director que simplemente quisiera sacar el trabajo y dijera adiós… ahora sí que como se dice en México “se rompieron la madre”.

-        ¿Les tuviste que dar muchas indicaciones de tu idea del proyecto?
-        Tuvimos un diálogo y discutíamos mucho lo que iban a filmar sobre todo la parte escrita. Hay escritores con los que se puede hablar más que con otros pero siempre hay que ser muy respetuoso, sobre todo con un doble ganador de la Palma de Oro como Emir Kustorica, una ganadora del Óscar como Mira Nair, Álex de la Iglesia, ganador del premio a mejor director en el Festival de Venecia… Todos estos directores son ganadores de algún premio importante, son gente de mucho prestigio. Sin embargo, aún siendo respetuoso, hay que tener muy claro que este es un largometraje que tengo que balancear, y presentar algo con visión de conjunto. En darle unidad narrativa a todo también participó un Premio Nobel como Mario Vargas Llosa. De verdad que estoy muy contento con el trabajo.

-        ¿Alguna de las miradas de los directores le sorprendió especialmente?
-        Todos me sorprendieron sin lugar a dudas. Hubo mucha gente involucrada en este trabajo, fue un esfuerzo gigante. Estoy muy sorprendido con el resultado, hay obras maestras.

-        ¿Se esperaba el rechazo del mundo del cine para incluir esta película en los festivales y los circuitos comerciales?
-        No creo que sea eso. Los festivales tienen sus propias agendas estéticas, políticas y sociales. No creo que sea por la calidad de mi proyecto. Entiendo que es un tema difícil, pero ya encontrará su lugar, su espacio, su difusión. Aún me faltan festivales en los que someterlo a criterio.
-     ¿Piensa que hay hipocresía en el mundo del cine con este tipo de temas?
-        No se trata de ser polémicos, sólo queremos encontrar puntos de unión. Estamos buscando el diálogo entre religiones y por eso lo hicimos lo más respetuoso posible. Creo que no hay ningún segmento que puedas decir que es irrespetuoso con la religión de la que habla.

-        ¿Podemos clasificar este tipo de películas de autor, casi, casi de cine de arte? Para que adornen galerías de museos…
-        No, creo que ese cine va a encontrar su espacio no sólo ahora sino a lo largo de los tiempos. Esa lección me la ha dado el cine. Películas que creíamos que no habían ido bien en taquilla, están descargándose en itunes o DVD. Nunca sabes cuál es el espacio de una película. Ya me ha pasado con películas mías como Los Tres entierros de Melquiades Estrada o Burning Plain si en taquilla no les fue bien, después han sido muy vistas en ésos otros canales.

-    Arriaga sigue creyendo en ése cine, comprometido, de historias con fondo…
-        Yo siempre dije a mis alumnos: nunca trates de ser profundo. Tú cuenta la historia que tengas que contar, punto. No hago esto de la religión con idea de ser profundo, ser profundo o superficial no está en mis manos, sólo quiero establecer un diálogo. Uno tiene que hacer los proyectos que tiene que hacer, son historias que quiero contar. La religión es algo que siempre me han preocupado. Todos los temas que quiero tratar: religión, política, sexo y sustancias.

-        ¿Esos cuatro temas del pulso del mundo tienen algo de lección moral?
-        No me gusta la moral de ningún tipo. He vivido el proceso de ser ateo y ser condenado, y ser juzgado también por no beber ni gota de alcohol. Por eso sustancias es un tema que también me interesa porque soy totalmente abstemio y nunca he necesitado ni un toque de marihuana, ni alcohol, ni cigarros. A mí me gusta el mundo tal cual es y verlo sin ninguna distorsión. Sin embargo, hay quien dice que no puede vivir sin la experiencia de las drogas. En esa cinta hablaremos de todo eso, desde el peyote, los hongos, cocaína, heroína, marihuana, todas las sintéticas... Hay que hablarlo, no se pueden prohibir las drogas, ¡vivamos con eso! Mientras, vamos a ver qué nos ofrece el mundo de las sustancias.

-        ¿Será ese el siguiente proyecto?
-        No, no, el siguiente proyecto es sexo, y aunque lo parezca no es divertido. Se hablará de aborto, pedofilia, trata de blancas, prostitución, fetichismo, virginidad, monogamia… no es tan divertido. El sexo tiene muchas variantes, tiene cantidad de grados. Buscaré otro músico de prestigio, otro curador como Vargas Llosa y tenemos ya nombres firmados, y claro que habrá mujeres dirigiendo, por supuesto. Después viene política y también va ser complicado desde elecciones, a golpe de estado, dictadura, secesión… Es otro tema difícil.

-        Y de estos temas realmente difíciles a otro tema que mueve el mundo, el amor… y sobre todo el amor a una ciudad como Río de Janeiro ¿Guillermo Arriaga ama Río de Janeiro?

-        Sí, Brasil es un país al que voy muy a menudo. La primera vez que fui no tuve una buena experiencia y durante años no quise volver pero ahora estoy enamorado de ese país. Me invitaron a Río para grabar un segmento de esta cinta y no me podían haber invitado a mejor ciudad para filmar porque ésa ciudad sí la amo, amo Río, yo sí amo Río y lo conozco muy bien. Es una ciudad increíble, llena de contradicciones y filmé en una parte de Río de Janeiro que muy rara vez es vista. Yo podría haber filmado ahí diez o veinte historias más en ése mismo lugar y en todo Río de Janeiro.

-        ¿Cómo ha sido el proceso de rodaje en una megalópolis como ésa?

-        Te diré que los brasileños han sido uno de los mejores equipos con los que he podido trabajar. Eran invisibles cuando necesitaba que fueran invisibles, gente que no la sientes pero cuando la necesitas ahí están resolviendo problemas. Eran casi soldados. Además, por primera vez me atreví a rodar íntegramente en portugués, aunque hable como niño chiquito (se ríe).

-        Y tu segmento se llama Texas… ¿qué historia de amor nos cuentas?
-        Uno quiere librarse de las obsesiones y hacer algo que no tenga que ver nada con lo que has hecho antes. Bueno, pues parece ser como un hechizo o algo así porque volví a hablar exactamente de las mismas cosas que en muchas de mis películas: muertos que pesan en el ánimo de los vivos, un accidente de auto… yo decía que quería huir de eso y ahí me tienes otra vez.




jueves, 21 de agosto de 2014

Viajar con equipaje y atardeceres

Hay viajes que comienzan mucho antes de haber embarcado en un avión y éste ha sido uno de esos viajes largos. Muchas vicisitudes han ocurrido en estos meses desde que se planea el viaje allá por febrero. Todos los viajes nos aportan experiencias, sabiduría, emociones, reencuentros-desencuentros, y en éste no iba a ser menos, pero nunca las había padecido tan al extremo. 

Viajar es placentero pero hay momentos en los que las encrucijadas nos llevan a tomar decisiones erróneas sin saberlo. Nos ponen al límite de la desesperación, la frustración, el enojo, la ira... y sólo controlar nuestro sino nos alivia, nos esperanza aunque no siempre suceda así. 

Castillo de Sancti Petri, Chiclana. Vicente Gimeno. 
Respirar el aire del atardecer de Conil, ver como el sol cae por el horizonte del  viejo Castillo de Sancti Petri, es dejarse llevar en los buenos momentos de ese viaje, pero en cada vuelo hay algo de turbulencia y en México-Madrid de julio han habido muchos azotes impetuosos, incluso alguna que otra escala forzosa, ilusiones que quedaron en el camino pero que inmediatamente se sustituyen por otras. 

Como decía, el viaje se acaba disfrutando cuando están todos los que deben estar, cuando ya deshaces la maleta tan pesada, la abres y respiras sonrisas, abrazos de bienvenida y besos, miradas que escasean nuestro estado de felicidad. Ése es el mejor momento del viaje, en el que toca vivir intensamente, empaquetar todas esas sensaciones en el recuerdo alegre, en el imán de la nevera. Miraremos atrás y diremos: ¿te acuerdas cuándo fuimos todos de viaje a Cádiz aquel verano? Y sí, lo recordaremos con agrado y los que no tienen memoria verán fotos de caras sonriendo y cuerpos bronceados. 





Vejer de la Frontera. Marian Castro
Nunca el viaje está exento de incertidumbres, imprevistos, ¿qué nos encontraremos en el horizonte? Y en realidad así debe ser, es lo más enriquecedor de viajar, vivir en él experiencias nuevas. Así ha sido, sin duda, en esta ocasión. Nunca había pasado por un viaje que desde su inicio pareciera gafado: engaño tras engaño maltratando la buena fe de las personas. Algún día todo este conjunto de pesadas anécdotas serán sólo eso, historias que contadas en alto tendrán su gracia, serán nimiedades en un intenso y apasionante viaje. Pero hoy, aún, no hemos lavado la ropa sucia que metimos hace meses en esta pesada maleta. Mañana ya olerá a suavizante...

viernes, 15 de agosto de 2014

XVI Bienal Pintura Rufino Tamayo

¡Qué difícil es abrirse camino en el mundo del arte! Qué pocos son los afortunados que alcanzan la cumbre, el éxito de exponer en las mejores galerías y museos de un país o internacionalmente. Por ello, cuán importantes son las bienales de pintura donde concursan tantos pintores noveles, al igual que en el mundo de la literatura lo hacen otros jóvenes escritores (o no tan jóvenes) que desean publicar su primera novela.



Precisamente, la Bienal de Pintura de Rufino Tamayo cumple esa función de forma honrosa. Dando la  oportunidad a tantos artistas de un país como México, cuna de grandes pintores que han hecho historia. En esta edición de la Bienal han participado más de 1020 creadores de muy diversos estilos plásticos y artísticos, de los que han sido seleccionados 56 artistas que componen esta exposición recién inaugurada en el Tamayo.

"La pintura contemporánea en México es reveladora y constituye un desafío en su valoración crítica", según las palabras del Comité Curatorial Y es justo lo que decimos, la pintura, las artes se enfrentan constantemente a desafíos. A innovar, sorprender, conmover, sensibilizar... ¿lo conseguirán? Ese puede ser el primer paso del éxito de un artista y no sabemos si alguno de estos 56 artistas lo lograrán. Para juzgarlo, acudan ustedes mismos al Museo Tamayo de México DF hasta el 19 de octubre.

jueves, 3 de julio de 2014

Ahorita, a ver si eso y llego a tiempo...

Estamos acostumbrados a calificar culturalmente un país por su puntualidad, por la cortesía (yo diría más por el respeto al tiempo del prójimo) de llegar a la hora acordada a una cita. En eso se han ganado el número uno del ránking los ingleses, aunque seguro que más de uno de vosotros que haya vivido en Londres o en otra ciudad británica, conocerá a gente que no cumple con esta regla. Excepciones, me diréis, es posible. 
El caso es que México tiene la reputación de ser uno de los países del mundo donde más se demora una persona en acudir al encuentro acordado o en cumplir con un requerimiento en un plazo de tiempo. Lo notamos en el lenguaje, que es lo primero que le choca a un español que aterriza en este país: ahorita, ahorita mismo, al rato, aguántame tantito, voy saliendo, voy llegando... Expresiones temporales que no sabemos definir en minutos, horas, días en ocasiones y nos desconcertan sobremanera. Yo ya me la sé pero últimamente llevo una racha de ser la que espera en el muelle de San Blas, la que espera eternamente, la de "ahorita"... Y mi "ahorita" mestizo mexicano-español ya no sé si es media hora más tarde, una, dos horas y media o quizás te quedas esperando por días sin esperanza ya que esa persona vaya a aparecer de un momento a otro. Como me ocurrió recientemente con una entrevista informal de trabajo, que resultó ser demasiado informal y estuve por dos horas clavada en un café esperando sin noticias (las noticias no llegaron hasta la noche cuando volví a llamar y esa persona se digno en descolgar al fin su teléfono). 

Ya me he colmado de paciencia pero me sigue costando entender cuándo es ese pago que me van a hacer ahorita, o al menos ahorita es cuando me lo van a checar. Luego le damos fama de huevones y de personas poco formales en el trabajo y me duele, porque hay de todo como en todos lados. He encontrado personas que no sé si tendrán descendencia británica, pero han sido más puntuales y cumplidores que media docena de españoles juntos. Y también los casos opuestos, en el extremo más al extremo de lo que es un mexicano normal. (Cuento hasta 100, paciencia... respiro hondo...)

Nosotros, los españolitos, también tenemos las nuestras. A ver si... a ver si nos vemos, a ver si lo hago, a ver si eterno o ya si eso... Son dos de las clásicas y pasa lo mismo que en la otra orilla, que esa persona que iba a ver si se pasaba por tu casa a tomar el café que le ofrecías amablemente, nunca va a aparecer y nunca te va a llamar. Además, fíjate si llegamos tarde al tren de la crisis y de las soluciones salvadoras del resto de Europa, que hoy día, "ahorita", estamos todavía asomando la cabeza por el sitio a ver si ya hay brotes verdes o algo que se le parezca. 

Total, que he decidido desde hace tiempo, no ponerme reloj. Así de drástica. Y desde que vivo en México a la hora que llegue a un sitio es a la hora que está bien llegar. Pero aún retrasándome "tantito" sigo siendo la más británica de la reunión (la mala costumbre ya de años de ser puntual, pobre de mi). A ver si nos vemos por España y no llego la última a la reunión... nos vamos viendo si eso...




lunes, 23 de junio de 2014

Nada es para siempre

No somos conscientes, o no queremos, darnos cuenta de que las cosas no duran una eternidad por más que queramos, para bien o para mal. La felicidad no dura para siempre, la juventud, el triunfo y el éxito, el amor... Nada. 

Me refiero a esto porque ya ni un Rey cuyo título es vitalicio (de por vida)... abdica en la juventud, en la sabia nueva (tan necesaria por otro lado). La Corona es una de las instituciones más perpetuas  e inmovilistas junto con la Iglesia, sin embargo, ahí tenemos el ejemplo de Juan Carlos I dejando el cetro real en su hijo Felipe VI, nuestro nuevo Rey. 

Tampoco es eterno nuestro primer amor, o el enamoramiento que nos obnubila y nos mantiene en un estado de éxtasis y euforia desde por la mañana temprano. Aunque para éxtasis los triunfos deportivos, por ejemplo, de nuestra Selección española de fútbol. Ahora que perdemos nos desgarramos la camiseta, criticamos la veteranía de algunos jugadores, su mal estado físico... Sin embargo, nos olvidamos rápido de los éxitos que han encumbrado a nuestro país a los laureles de los campeonatos mundiales del deporte rey: dos Eurocopas consecutivas y un Mundial- esa estrella que ya llevaremos siempre bordada en la elástica roja. Para que nadie se olvide. 

Pero estoy de acuerdo, hay que dar reemplazo a nuevas generaciones. La juventud, el brío y el físico de estos jugadores - que a veces parecen de otro planeta y son humanos como nosotros- no dura para siempre. El futuro es alentador porque siempre hay un relevo, por muy nostálgicos que nos queramos poner. 

Tampoco es para siempre el dolor, el fracaso... Que se lo digan a mi Córdoba Club de Fútbol, que 42 años después ya vive la gloria de estar entre los mejores equipos de la Liga Española jugando en primera división. Cuando nadie creía que este hito sucedería - porque el cordobés es pesimista por naturaleza y quejica-, el destino da un vuelco para demostrarnos precisamente esta premisa que defiendo: nada es para siempre. 

Sólo queda asumirlo. La alegría blanquiverde de hoy, hay que disfrutarla a tope porque es posible que llegue el día que las lágrimas de alegría se tornen de tristeza. Y viceversa. Qué poco nos gusta asumir a los terrícolas lo efímero de las cosas, en cualquier campo o aspecto de la vida. El futuro nadie sabe lo que depara, pero el hoy es el hoy, y si hoy toca reír o llorar, hay que ser consciente de que mañana saldrá el sol por Alicante...